Los problemas de los vecinos: Arbolado público
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- Categoría: De nuestros pueblos
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Más de una vez hemos escrito sobre los problemas ecológicos y ambientales con los que convivimos diariamente en nuestro distrito. Muchas veces criticando las actitudes irresponsables de muchos vecinos y la inacción de las autoridades ante hechos que suceden a diario (quema de basura o su disposición en sitios inadecuados, corte o poda de árboles indiscriminada, abandono de animales y una larga lista de daños a nuestro ambiente).
En este número queremos referirnos a la falta de control de las autoridades sobre el arbolado público. Vemos personas y comercios que cortan árboles que se encuentran en las veredas sin una justificación razonable incluso en las zonas más céntricas de la ciudad y a la vista de todo el mundo. Estas acciones no solo afean nuestra ciudad, sino que también causan un grave daño a la ecología y el medio ambiente. No podemos enumerar, por cuestión de espacio, la inmensa lista de beneficios que nos dan los árboles, por ejemplo, sombra en verano, disminuir la velocidad de los vientos en las tormentas, contener miles de litros de agua cuando llueve evitando inundaciones, purificar el aire que respiramos, absorber la contaminación sonora, etc.
Pensamos que sería un gran beneficio para todos que el municipio asuma su responsabilidad en el mantenimiento del arbolado público. Plantando árboles donde aún no los hay, realizando las podas necesarias, con personal entrenado y las herramientas adecuadas, controlando el estado de los árboles que ya viven en nuestros pueblos y castigando a quienes los dañen.
En nuestro país muchas ciudades realizan éstas tareas de forma eficiente y a muy bajo costo. Por ejemplo, en la ciudad de Mendoza, una de las mas bellas de la Argentina, el municipio tiene censados los árboles de la ciudad y registra a que especie pertenecen, su edad y periódicamente el estado en que se encuentran. Esto les permite reponerlos cuando mueren, evitar que generen problemas por crecer descontroladamente, prevenir caídas (ya que cuando se inclinan les instalan sostenes que los guían y mantienen en pie de forma segura). Teniendo en cuenta que esa ciudad está en medio del desierto, por lo que a los árboles hay que regarlos para que no se sequen y que sufren periódicamente terremotos, no resulta muy entendible que logren mantener todas sus calles, plazas y parques con un hermoso arbolado, mientras nosotros viviendo en zonas que no tienen ninguno de esos problemas tengamos calles con poca o ninguna arboleda y en general mantenida por vecinos.
La Guía




