Las calles que caminamos: Juana Azurduy
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La calle Juana Azurduy de Guernica (Por suerte se la honra también en otros distrito) nace en la calle 100 y cruza todo el barrio San Pablo, hasta terminar en Capitán Olivera, ya en el deslinde con Glew.
No podemos dejar pasar que se impone su nombre por iniciativa aprobada en nuestro H.C.D. a pedido de la entonces diputada Mabel Muller, quien pretende homenajear a las mujeres argentinas que se destacaron en sus actividades. Contó para ello con el valioso asesoramiento de Manolo Rodríguez, historiador de Alejandro Korn y difusor de temas históricos. Como reseña histórica podemos decir de Juana Azurduy...
Teniente Coronel Juana Azurduy
Nació en Chuquisaca, el 12 de julio de 1780. El año de su nacimiento la ciudad de la Paz fue sitiada por Túpac Katari y Bartolina Sisa, alzados en armas en apoyo de Túpac Amaru.
Fue heroína de la independencia. De una familia de buen pasar. Muertos sus padres, la educación queda a cargo de sus tíos, en un convento para consagrarse como monja, pero abandonó la rígida disciplina religiosa y se casó con el general patriota Manuel Ascencio Padilla, con quien lucha en las guerras de emancipación del Alto Perú. Habla perfectamente el quechua y el aimará, lo que le permite relacionarse con los aborígenes.
Al mando del Gral. Belgrano combatieron a los realistas defendiendo la zona comprendida entre Chuquisaca y las selvas de Santa Cruz de la Sierra. Vio morir a sus cuatro hijos y combatió embarazada de su quinta hija.
Fue popular por su coraje. Su acción más famosa se produjo cuando su marido le encomendó la defensa de la hacienda de Villar, mientras él dirigía un ejército hacia la región del Chaco. Los realistas atacaron Villar para cortar la retirada al general Padilla y Juana Azurduy lo defendió con sólo treinta fusileros. En uno de los asaltos mató ella misma al jefe de la fuerza enemiga y le arrebató una bandera que luego presentó a su esposo.
Se trasladó a Salta en donde se convirtió en un valioso combatiente junto a Güemes quien en 1816, obtuvo permiso del director Pueyrredón para designarla teniente coronel con derecho al uso del uniforme y con todos los privilegios del rango el mismo. Tras la victoria en 1824 Belgrano le entregó el sable. Juana regresó a Chuquisaca junto a su hija llevando una vida en la mayor pobreza, hasta su muerte en 1862 en Jujuy.
Fuentes: Pacho O´Donnell, Wikipedia.




